Hablando de… los celos infantiles

Una consulta muy habitual en la clínica, sobre todo cuando llegan nuevos hermanos, es sobre los celos. Éstos expresan emociones de frustración, de sentirse desplazado, de necesitar más atención de papá y mamá, ya que antes era toda para mí y ahora se comparte con alguien más.

Pero… ¿de quién se tiene celos? No solo de un hermano, también de un amigo, de mamá o papá, etc. se puede sentir celos de cualquier persona que amenace con restar atención al niño.

Se puede sentir celos ante el nacimiento del hermanito y su llegada al hogar, o tal vez al cabo de unos meses o incluso después de uno o dos años cuando el hermano pequeño empieza a ganar cada vez más protagonismo pues ya camina, habla y “hace mucha gracia” a todos menos a él. Se puede tener celos incluso durante el embarazo del hermano, pues el hijo o hija mayor ya percibe que su mamá no es solo para él. Y en muchas ocasiones durante el embarazo de mamá el comportamiento del primogénito cambia, expresando así su sentir celoso.

¿CÓMO SE EXPRESAN LOS CELOS?

Cuando el niño se siente desplazado puede optar por buscar atención y afecto a través de alterar su comportamiento. El niño aprende rápidamente que una forma de llamar la atención es siendo revoltoso o más ruidoso que antes, tozudo, quejoso, etc.

Si aparecen estos cambios de comportamiento más revoltoso, ruidoso o incluso conductas regresivas como pataletas que ya se tenían superadas, despertares nocturnos, algunos escapes, etc., Debemos tener en cuenta que están dentro de lo comprensible, pero también son una sirena de alarma que el niño usa porque no se siente querido, ante lo cual los padres deben reaccionar.

MOTIVOS QUE PUEDEN OCASIONAR CELOS

  • Falta de comprensión: les parece que no son escuchados, que su opinión no cuenta. “Ya no me escuchan”.
  • Falta de confianza en uno mismo.
  • Mayor necesidad de afecto: tienen más necesidad de abrazos, más cariños, más atenciones de las que están recibiendo.
  • Sentimiento de culpa: “por mi culpa se enfadan siempre
  • Se sienten excluidos: creen que no hemos contado con ellos para tomar alguna decisión que incumbe a toda la familia.
  • Pérdida de privilegios o de status, como haber perdido el rol y status de hermano pequeño o de hijo único.

¿CÓMO ACTUAR?

Darle mensajes claros que le reconforten

Mensajes que le ayuden a aliviar esta frustración que le hace sentir celos y a la vez reconfortan su autoestima. Por ejemplo:

“Cariño que atienda y mime a tu primo no significa que a ti no te quiera. Ahora le doy besos a él y luego te daré a ti los tuyos”.

“Que a ella le diga cosas bonitas como guapa no significa que tú no los seas. Ahora la estoy mimando a ella, luego te daré los mimos que son tuyos, los que son solo para ti”.

“A ti te quiero por ser tú mismo, por ser (…., y dices su nombre) y a tu hermano lo quiero por ser él (…., y dices su nombre); tú eres único y como tú no hay nadie más”.

“Estos son los besos de tu hermano, tú tienes otros besos especiales que son solo para ti”.

“Que bese a tu padre no significa que a ti no te quiera. Te quiero mucho y nada roba los besos que tengo para ti. ¡Nunca se me acabarán y me encanta dártelos!”.

 Momentos de confidencias

Buscar algún momento en el que logremos que el niño se sienta cómodo para confesarnos sus verdaderos sentimientos, nos explique qué piensa y cómo se siente.

La mejor ayuda es que se sienta escuchado, diga lo que diga, sin juzgarlo. Puede decir, “odio a mi hermano”, “¿por qué ha nacido?“, “¡Que se vuelva al hospital!”, “¡mi amiga es una pesada!”, “no me gusta que vengan mis primos a casa”, “me da asco tu novio”, “es malo y lo odio”, etc., y lo diga con verdadero enfado. Debemos comprender que está exteriorizando los sentimientos que le dañan el corazón, y al vaciarlos y compartirlos contigo podrá aprender a equilibrarlos.

Aprovecha estos momentos de desahogo para enseñarle al niño a identificar sus emociones, ponerles nombres y que sepa que las puede controlar.

Definir el lugar que ocupa en la familia y sus privilegios

Hay que dejarle claro el papel que desempeña (hermano o hermana mayor, por ejemplo) y qué se espera de él pero sin grandes pretensiones, es decir, no darle responsabilidades que no le corresponden por edad, como cuidar o atender al hermano pequeño (eso es labor de los padres).

En cuanto a los privilegios le puede ayudar tener espacios únicos y exclusivos para él o ella dónde pueda poner sus cuentos o libros, sus lápices o libretas y que su hermano o primo o amiguito no podrá tocar (y los padres deberán enseñar al “otro” a respetarlo). Los juguetes no tienen por qué compartirlos todos con sus hermanos o amigos, tiene el privilegio de tener unos exclusivos para él o ella. Otro privilegio puede ser, en el caso de ser el hermano mayor, acostarse un poco más tarde que sus hermanos pequeños.

Poco a poco irá encontrando y definiendo su lugar, mientras tanto intentaremos darle todo nuestro apoyo y comprensión.

creative commons  Este artículo escrito por Marta Galvañ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

 

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